Rafael Coppola de brazos cruzados
Evento online en vivo · Sábado [FECHA] · Un solo día

Quítate el techo que te pusieron y prospera sin culpa. O quédate donde te dejaron.

Olvídate de otro curso, otro negocio, otro préstamo. No te falta capacidad ni te falta esfuerzo. Un día con Rafael Coppola: de repartidor de pizzas a piloto, de piloto a millonario, de millonario a quebrado, y de regreso.

Quiero mi lugar US$ 9
Lugares apartados0%

Sábado [FECHA] · [HORA] hora Ciudad de México · 100% en vivo
Cupo [CUPO] · Pago único de US$ 9 ([MX$ PRECIO])

Si mañana amanecieras con 500 mil pesos en tu cuenta, ¿en cuánto tiempo estarías otra vez como estás hoy?

Piénsalo bien antes de contestar.

Porque casi nadie dice “nunca”.

La mayoría dice seis meses. Un año. Dos, si les va bien.

Y esa respuesta te está diciendo algo que llevas años sin querer escuchar: el problema nunca fue cuánto entra. Es hasta dónde te dejas llegar.

Hay un número del que no pasas. Una altura donde tu vida se nivela sola. Le puedes echar más ganas, más horas, más cursos, más disciplina, y siempre, de alguna forma, regresas al mismo lugar.

Eso tiene nombre. Y tiene un responsable. Y no eres tú.

Reconócete en uno de estos tres. Nada más en uno. Va a bastar.

01 Avión detenido en la plataforma de noche

Nunca despegas

Llevas años haciéndolo todo bien. Trabajas más que los demás. Eres el honesto, el responsable, el que sí cumple. Y sigues exactamente donde empezaste.

02 Avión ascendiendo hacia una tormenta

Despegas y caes

Cada vez que por fin algo empieza a funcionar, pasa algo. El socio, el cliente, la enfermedad, la mala racha. Siempre pasa algo. Siempre.

03 Avión volando bajo un techo cerrado de nubes

Vuelas bajo

Ganas, pero siempre la misma cantidad. Subes un poco y el mes siguiente se emparejó solo. Como si hubiera un número del que no puedes pasar.

Los tres son el mismo problema.

Y la pregunta que nadie te ha hecho es esta:

¿Y si nunca te faltó capacidad?

Tienes con qué. Tienes las ganas. Le has metido más horas que la gente a la que le va mejor que a ti. Entonces, ¿qué falta?

Torre de control iluminada de noche

Te pasaste la vida pidiéndole permiso a quien no te lo podía dar.

Un avión no despega por voluntad del piloto.

Puede estar lleno de combustible. Revisado. Con la ruta cargada en la computadora de a bordo y la tripulación lista. Si la torre de control no autoriza, ese avión no se mueve de la pista. Y no importa cuánto aceleres.

Eso es exactamente lo que llevas años haciendo.

Acelerando. En la pista. Esperando una autorización que nunca va a llegar, porque a quien se la estás pidiendo no tiene autoridad para dártela.

  • Le pediste permiso a tus papás, que no lo tenían.
  • Se lo pediste a tu iglesia, que te dijo que no.
  • Se lo pediste a tus hermanos de congregación, que te vieron feo cuando dijiste que querías más.

Y como la respuesta siempre fue no, llegaste a la única conclusión que te quedaba:

“Entonces el problema soy yo.”

No eras tú. Era la torre.

La autorización que llevas años esperando ya había sido emitida.
Está escrita. Alguien nada más te escondió el documento.

Ese documento lo vas a leer el [FECHA]

Rafael Coppola
Foto pendiente de cabina o escenario
  • El principioRepartidor en Domino’s, mensajero y vendedor de coches
  • El uniformePiloto de aviación comercial
  • 2009Sale de la aviación
  • 2011La caída: pierde la línea de productos y la casa
  • HoyMás de un millón de seguidores y mentor de empresarios

Soy Rafael Coppola

Ex piloto comercial · Mentor de mentalidad

Fui tartamudo y me daba pánico volar. Repartí pizzas en Domino’s, fui mensajero y vendí coches. Me hice piloto comercial para vencerle el miedo a los aviones, y lo logré.

Después vinieron los libros, los audios, el cartel de metas pegado en la pared. Hice todo lo que dicen los gurús y durante años no pasó absolutamente nada.

“Me faltaba una sola cosa, y no era esfuerzo.”

Me faltaba autorización.

Veinticinco años dentro de una organización religiosa me enseñaron que querer más era materialismo y que Dios prefiere a los pobres. Leía a escondidas pensando “ojalá Dios no me vea leyendo esto”. El día que abrí la Biblia por mi cuenta y leí lo que de verdad dice, todo se movió. Salí de la aviación.

Llegó el millón de pesos al mes. Y en 2011 llegó la caída: perdí la línea de productos, vendí los coches, me sacaron de mi casa. Terminé en un departamento de 50 metros sin querer despertarme en las mañanas. Me reconstruí, y esta vez entendí el orden.

Por eso te puedo enseñar esto: no soy el gurú que solo subió. Soy el que subió, cayó y averiguó exactamente qué lo tumbó.

Un día. En vivo. Y sales con tu techo identificado por nombre y apellido.

Esto no es una conferencia motivacional. No vas a salir “inspirado” para que el lunes se te baje. EL TECHO es un día de trabajo dirigido, en vivo, donde vas a hacer tres cosas que nunca has hecho:

01

Vas a escribir la frase exacta que se convirtió en tu techo.

No una idea general de “creencia limitante”. La frase. Las palabras textuales que escuchaste en tu casa o en tu iglesia y que se te quedaron grabadas.

02

Vas a ponerle nombre a quién te la instaló.

Sin rencor y sin terapia de años. Con claridad. Porque no puedes desmontar algo que no ubicas.

03

Vas a salir con tu autorización, leída, entendida y firmada por ti.

Los pasajes exactos, con referencia. No para que te los creas: para que los leas tú mismo y decidas con la información completa.

La ruta completa, de principio a fin

Sábado [FECHA] [HORA] hora CDMX 4 horas y media con dos recesos En vivo, contigo dentro

Cinco cosas concretas. Por nueve dólares.

  • La frase que se volvió tu techoEscrita e identificada.
  • El nombre de quien te la instalóSin rencor, con claridad.
  • La Bitácora del DíaEl cuaderno de trabajo que te llega al inscribirte, lleno y trabajado.
  • La lectura que autorizaLos pasajes exactos, con referencia, para releerlos tú solo cuando quieras.
Bitácora del Día sobre una mesa Documento con sello dorado

Antes de pagar, lee las dos listas

Es para ti si

  • Le echas ganas, eres honesto, cumples, y aun así no avanzas
  • Ya compraste cursos que no te funcionaron y te da pena admitirlo
  • Sientes culpa cuando deseas más, aunque no sepas explicar por qué
  • Cada vez que subes, algo te regresa abajo
  • Ves a gente con menos preparación y menos carácter pasándote
  • Te aterra la idea de que tus hijos repitan tu misma historia
  • Crees en Dios y en el fondo sospechas que Él te prefiere pobre

No es para ti si

  • Buscas hacerte rico rápido y sin trabajar. Aquí hay proceso, y te vas a decepcionar
  • Quieres técnica de negocio: tráfico, ventas, embudos. No es de eso
  • Te ofende la palabra prosperidad. No venimos a pelear contigo
  • Estás pasando por una crisis clínica seria. Esto no sustituye atención profesional, y sería deshonesto vendértelo así

Si al final del día no sabes exactamente quién te puso el techo y qué frase te lo instaló, te devolvemos tus 9 dólares.

Sin preguntas. Sin formularios. Sin que tengas que explicar nada.

Fíjate bien en lo que estamos garantizando, porque importa:

No te garantizamos dinero.

No te garantizamos que tu vida cambie el domingo. Nadie honesto te puede garantizar eso, y quien te lo prometa te está viendo la cara.

Te garantizamos claridad.

Que al final del día tengas identificado, por escrito y con nombre, aquello que te ha tenido detenido durante años.

Eso sí lo podemos cumplir. Y por eso lo firmamos.

Podríamos haberlo hecho gratis. Se llenaría más. Y serviría menos.

“Cobramos 9 dólares para que solo venga quien de verdad quiere volar. Lo gratis se llena de gente que no llega.”

Nueve dólares no son un negocio. Son un filtro. Y hay algo más: los 9 dólares se te descuentan si después decides continuar con el programa completo. Así que técnicamente no estás pagando el evento. Estás apartando tu lugar.

Uno

No hay repetición. O estás en vivo, o te lo perdiste. Es en serio, y es a propósito: lo que hacemos ese día no funciona viéndolo grabado en martes a la 1 de la mañana.

Dos

El cupo es [CUPO] y es real, porque es un evento trabajado, no una transmisión masiva.

Tres

Al inscribirte entras al grupo de WhatsApp y recibes la Bitácora del Día para imprimir o llenar en digital.

Llevas años acelerando en la pista.

Todo lo que hiciste hasta hoy, los cursos, los intentos, los negocios que empezaste y no terminaste, las madrugadas, no fue en balde. Solo estaba en el orden equivocado.

Te faltaba una firma. Y un día te alcanza para conseguirla.

Sábado [FECHA]
[HORA] hora CDMX

US$9

[MX$ PRECIO] · Pago único

Lugares apartados0%
Quiero quitarme el techo

Garantía total: si no sales sabiendo quién te puso el techo, te regresamos tu dinero.

Y si decides no entrar, está bien. Nada más contesta una cosa antes de cerrar esta página:

¿El techo que no rompas tú, quién lo va a romper por tus hijos?

Entrar al evento

Lo que todo mundo pregunta antes de pagar

¿Es en vivo o grabado?

En vivo, del principio al final. Rafa está ahí contigo, no es una grabación puesta a reproducirse.

¿Hay repetición?

No. Es la regla más importante del evento y la anunciamos desde antes de que pagues, para que decidas con la información completa. Aparta el sábado.

¿Cuánto dura?

Alrededor de cuatro horas y media, con dos recesos. Está diseñado para hacerse completo en una sentada.

¿Qué necesito tener a la mano?

Tu celular (lo vas a usar), algo para escribir y la Bitácora del Día que te enviamos al inscribirte. Y un lugar donde puedas estar sin que te interrumpan.

¿Esto es religioso?

No. Rafael lo dice él mismo: “yo no soy religioso, yo creo en Dios.” El evento habla de cómo se instala una creencia y de cómo se desinstala. Ahora bien, si tu bloqueo tiene origen religioso, y con muchísima gente lo tiene, ese día vas a entender por qué. Vengas de donde vengas.

¿Y si ya intenté con otras cosas y no me funcionaron?

Entonces eres exactamente la persona para la que se diseñó este evento. La primera hora está dedicada a explicarte por qué no te funcionaron.

¿Me van a vender algo?

Sí, al final del día. Rafa tiene un programa de acompañamiento para quien quiera continuar, y lo presenta al cierre. No es obligatorio, no es la razón del evento, y lo que se entrega antes se sostiene solo aunque no compres nada más.

¿Puedo entrar con mi pareja?

Cada inscripción es individual, pero si van a estar en la misma pantalla, mejor. Este trabajo funciona muchísimo mejor cuando en la casa lo entienden los dos.

¿Cómo pago?

Tarjeta de crédito o débito. Al confirmar recibes por correo y por WhatsApp tu acceso y la Bitácora.

Quiero mi lugar US$ 9